jueves 19 de noviembre de 2009

DESCUBREN LAS CATARATAS PERDIDAS DEL TÍBET.

La expedición, formada por ocho hombres, estaba patrocinada por la National Geographic Society.
Al mundo le queda un misterio menos por resolver. Una expedición patrocinada por la National Geographic Society ha encontrado las Cataratas Escondidas del Tíbet, uno de los parajes naturales más buscados por el hombre y mejor guardados por la Cordillera del Himalaya.
La gigantesca catarata, de más de 30 metros de caída, fue localizada el pasado mes de noviembre por Ian Baker y un grupo de 8 compañeros siguiendo el curso del río Tsangpo, cerca de la aldea de Tangmal.
El hallazgo ha levantado una inusitada expectación en el curioso colectivo de los expedicionarios. El lugar se había convertido en mítico, y había quien apostaba que las cataratas formaban parte de la fabulación asiática y de los cuentos menos creíbles.
Se equivocaron. National Geographic Society anunció ayer su descubrimiento y pronto lo compartirá con sus fieles seguidores: un programa de televisión y un número especial de la revista dedicados a la cuestión.
Esta catarata ha sido durante más de 100 años el centro de relatos míticos sobre la existencia de dioses sagrados que vivían en las cuevas que rodean el cañón del Tsangpo.
El lugar es practicamente innacesible, situado entre profundos riscos que se esconden en la cordillera del Himalaya, con profundas caídas de docenas de metros que no han sido visitadas todavía por ningúnser humano.
Llegar hasta allí ha sido una tarea para superhombres. El río Tsangpo deja la altiplanicie del Himalaya y se cuela entre dos grandes picos de casi 7.000 metros de altura. Desde allí -y a través de parajes innacesibles, de cataratas todavía no descubiertas yde zonas donde nadie ha puesto el pie- inicia su descenso, de unos 150 kilómetros de longitud, y entra en la India como el gigantesco río Brahmaputra. Eso sí, después de haber bajado a través de la montaña unos 4.000 metros...
Secretos sin revelar
Sólo los cazadores tibetanos conocen desde hace siglos los secretos de estos parajes recónditos y no han querido nunca revelar el camino por el que se puede llegar. Gracias a que ha estado aislada durante todo este tiempo, la catarata está virgen, en su estado original, sin la marca de la civilización moderna y sus huellas de destrucción.
Los pobladores de la tribu monpa, que viven a los pies de la gran montaña, conocen los caminos secretos por los que se accede. Su oposición a desvelarlos forma parte de un último intento de preservar su cultura y el corazón de sus creencias: las Cataratas Escondidas.
A través de grandes acantilados y de zonas de selva que llevan a una red de pequeños valles, los cazadores entran en el lugar durante la primavera para peregrinar hacia los lugares donde se esconden, según dicen, los herederos de los dioses.
Siguiendo el curso del río Tsangpo se adentran en el corazón de la montaña a través de sus estrechos riscos para llegar a una zona del cañón donde montan sus campamentos para cazar.
Los tibetanos esperan días enteros hasta que aparece el takin, un animal muy raro, con cuernos, especie de un jabalí que es considerado un animal sagrado.
La fuerza del torrente, el entorno sagrado, un lugar oculto al hombre blanco... Para los monpa todo será distinto a partir de ahora.
«Es fascinante el haber encontrado las cataratas míticas que mucha gente pensaba que eran sólo cosa de literatura, de sueños», dijo Baker al revelar el hallazgo de esta caída natural de agua.
Profundidades del Himalaya
Por su tamaño, se pueden comparar con las cataratas del Niágara, y están consideradas como las más profundas de todas las que existen en el Himalaya.
Estas cataratas han formado parte de la leyenda desde que, en el siglo XIX, fueron el objetivo de varias expediciones que nunca pudieron localizarlas.
La última, de Francis Kingdon-Ward, tuvo lugar en 1924. El bueno de Francis abandonó en medio del frío y de la desilusión por no encontrar el lugar que buscaba. En su diario, este explorador británico escribió: «Las cataratas del Tsangpo probablemente no existen, son un mito creado por la imaginación de los hombres».
El viejo Baker llevaba más de tres décadas buscando la dichosa cascada y ha participado en siete expediciones anteriores sin suerte.
«Lo cierto es que son más grandes de lo que nos esperábamos y fue muy difícil descender hasta ellas», comentó, con un atisbo de orgullo en su voz, nada más culminar la hazaña.
Los exploradores tuvieron que bajar por una accidentada pendiente y descender a rappel más de 24 metros. Pasaron días calamitosos, situaciones en las que su vida corrió verdadero peligro y momentos de gran tensión.
Una vez situados ante la impresionante caída, Baker y su equipo utilizaron un sofisticado medidor de láser para calcular la medida de la catarata y determinaron que ronda entre los 30 a los 34 metros de profundidad.
Todo -las calamidades, el riesgo y el miedo- ha merecido la pena, dicen. Las Cascadas Escondidas ya han dejado de serlo.
Una obsesión desde la época victoriana
Desde la época victoriana, los exploradores de todo el mundo han intentado encontrar las Cataratas Escondidas del Tsangpo, en el Himalaya.
Los relatos de cazadores de bestias salvajes y de monjes budistas que se adentraban en estos lugares y después de años regresaban sin apenas cambios, como si el tiempo se paralizara en el interior de la montaña, atrajo la atención de los curiosos.
Las cataratas se convirtieron pronto en objetivo de exploradores británicos, que querían descubrir un paraje que consideraban el más oculto del mundo y el más difícil de conquistar.
La última gran expedición que se organizó para localizarlas fue en 1924, y el profesor Francis Kingdon-Ward se quedó a unos 300 metros de llegar hasta ellas. Cansado y sin comida, decidió abandonar su búsqueda cerca de las Cataratas del Arco Iris, el último punto al que descendió hace casi 75 años.
En los últimos años, el interés de los exploradores ha aumentado, coincidiendo con la decisión de las autoridades de China de conceder más permisos para que equipos occidentales lleguen a la zona. El pasado mes de noviembre, el miembro de uno de estos equipos, el norteamericano Douglas Gorden, murió ahogado cuando descendía en su kajak a lo largo del curso del río Tsangpo.
En el último intento ha habido algo más de suerte. Ken Storm, un viejo veterano de este tipo de viajes (ha estado en la zona otras cinco veces), asegura: «No creía en las cataratas y creía que los libros que decían que no existían eran correctos. Esto nos demuestra que los científicos, cuando nos dicen que algo no existe, lo mejor es continuar buscándolo. El descubrir una catarata como ésta en el siglo XX y en medio de uno de los lugares más inalcansables que se conoce es una sensación que no se puede repetir».
(Fuente: "Paralax Multimedia").

viernes 13 de noviembre de 2009

Université Bouddhique Européenne: Curso "on-line" de Budismo.


Por primera vez en Europa, un curso general sobre budismo
está disponible en francés en Internet.
Ya seas un neófito o tengas un conocimiento o práctica del budismo, tienes en este Universidad la posibilidad de estudiar budismo en sus distintas ramas.

La Universidad Búdica Europea, por primera vez, pone a tu disposición un curso en línea de introducción al budismo, en francés, permitiéndote acceder de manera interactiva a las contribuciones de universitarios e investigadores, profesionales todos ellos muy competentes y reconocidos.
Este curso te permitirá profundizar en tus conocimientos y desarrollar tu propia reflexión, en contacto regular con los profesores del UBE. Especialistas de las principales escuelas budistas presentes en Europa te ayudarán a comprender los distintos aspectos y corrientes del budismo, así como sus evoluciones, cumpliendo la vocación ecuménica del UBE. A lo largo del curso, un material pedagógico diversificado te acompañará a lo largo del aprendizaje y facilitará tu participación en un foro de intercambio con los profesores.
Información:

www.bouddhisme-universite.org/

sábado 7 de noviembre de 2009

PALABRAS DE SOGYAL RINPOCHÉ.


Sabias palabras del maestro budista Sogyal Rinpoché, para ser meditadas tanto por budistas “dogmáticos” (menuda contradicción, pero los hay) como por miembros de cualquier otra confesión religiosa, incluyendo ateos y agnósticos, porque hacer el bien no debe tener ninguna etiqueta determinada:

“Ofrecer la enseñanza, en el espíritu del budismo, sin ningún propósito de exclusividad ni conversión pero de una manera lo más abierta y extendida posible, para ser útiles a las gentes de todas partes, sea cual sea su procedencia o su fe. Puesto que el corazón del Buddhadharma, la Visión esencial, es tan sumamente práctico, sencillo y a la vez profundo, puede enriquecer y profundizar la comprensión de cualquier persona, al margen del camino espiritual que siga”. (El futuro del Budismo”).

martes 27 de octubre de 2009

ACEPTAR LA MUERTE PARA VIVIR LA VIDA.


Los budistas -nos recuerda el maestro Thich Nhat Hanh- instruyen a menudo a sus seguidores acerca de la cercanía de la muerte y hacen hincapié en la importancia de conocer la muerte y tener tiempo para prepararse para su propia desaparición.

¿Cómo nos preparamos para la muerte? Es muy simple, comportándote de una manera responsable, esto será muy bueno y positivo para ti mismo y para los demás.

Esto conduce a la calma, la felicidad y una perspectiva que contribuye a una mente tranquila y controlada en el momento de la muerte.

A través de esta actitud positiva y compasiva de la vida, ser siempre conscientes de la fugacidad de la vida y tener una actitud amorosa hacia todos los seres vivientes en esta existencia transitoria seremos libres de temor. Habiendo llevado una vida responsable y compasiva, cuando se aproxima la muerte nos permite la entrega sin una lucha a lo inevitable y en un estado de gracia que aleja el temor y el miedo. Cuando una persona budista va a morir puede solicitar el servicio de un monje o monja en su tradición particular para ayudar en este proceso, haciendo de la experiencia de la muerte una transición pacífica y libre de miedo.
En las tradiciones budistas el canto en el lecho de muerte es considerado muy importante, al ser lo último que oirá el moribundo. Los budistas creen que puede contribuir activamente y llevar alivio a los miembros de la familia también mediante la asistencia a los moribundos a través de este proceso.
La doctrina budista nos dice que el momento final de nuestra conciencia es de suma importancia, es el momento más importante de todos. Si la persona enferma está en el hospital y sabemos que no puede sobrevivir, la familia debe llamar al sacerdote budista para rezar por la persona amada en el momento final.

Es importante que el cuerpo sea tratado con cuidado y con respeto y que el sacerdote puede ayudar a la mente a que continúe su viaje con calma a los Estados Posteriores.

En el budismo Mahayana y en particular en la tradición vietnamita aconsejan orar por los muertos hasta cuarenta y nueve días después de fallecer, Algunos renacerán después de tres días, veintiún días, cuarenta y nueve días o cien días después de la muerte, y en algunos casos, incluso después de siete años, según el budismo.

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viernes 16 de octubre de 2009

OBSERVAR... NO IDENTIFICARSE.


Solo hay una forma de escapar del círculo del apego y de poder vernos claramente: debemos salir de la pequeña mente y observarla. Aquello que observa no piensa, porque el observador puede observar el pensamiento. Debemos observar la mente y ver que es lo que hace. Debemos ver la forma como ella produce su cúmulo de pensamientos egocéntricos, creando tensión en el cuerpo. El proceso de salir y dar un paso hacia atrás para observar no es complicado, pero para quienes no están acostumbrados a él puede parecer nuevo y extraño e, incluso, atemorizante con la persistencia, sin embargo, se hace cada vez más fácil.

El observador no critica; juzgar no está entre las cosas que hace el observador. Este solamente mira y refleja, como un espejo. Si ante el pasa basura, es basura lo que refleja; si ante el pasan rosas, refleja rosas. El espejo sigue siendo espejo, un espejo vacío. El observador ni siquiera acepta sólo observa.

LA VIDA TAL Y COMO ES. Enseñanzas sobre el Zen. Autor: Charlotte Joko Beck, Steve Smith. Editorial: Grupo Editorial Norma. Bogotá, Colombia (Mayo 2006), p. 43.

lunes 28 de septiembre de 2009

LA ÉTICA BUDISTA NO ES "CENSURADORA".



La ética budista no está basada en la obediencia a leyes ni tampoco meramente en tratar de evitar lastimar a otros “porque así lo manda tal o cual texto sagrado”. De acuerdo con el budismo, la base para ser una persona ética es evitar las acciones motivadas por deseos anhelantes, enojo o ingenuidad y asimismo, tener una conciencia discriminatoria correcta para evitar consecuencias negativas para nosotros o para los demás. Esta última se refiere a la habilidad de discriminar entre las motivaciones y acciones constructivas de las destructivas. Aquí, el comportamiento y las motivaciones constructivas y destructivas se refieren a aquellas que desarrollan tendencias y hábitos en nuestro continuo mental y que en algún momento futuro serán la causa de que experimentemos felicidad o sufrimiento como sus consecuencias. Nadie ha inventado las reglas de lo que es constructivo y de lo que es destructivo, el que algunas acciones causen sufrimiento y otras no, es tan sólo la manera natural en la que funciona el universo. Por ejemplo, si metemos la mano al fuego, nos vamos a quemar y nos dolerá. Esa es una acción destructiva ¿verdad? Nadie inventó esa regla, es sólo la manera natural en que son las cosas. Así que si alguien quiere meter su mano en el fuego, eso no lo hace ser mala persona. Quizá lo haga ser un tonto o una persona que no entiende la causa y el efecto, pero ciertamente no lo hace una “mala” persona. La esencia de la ética budista es, entonces, tratar de entender qué tipos de motivaciones y de comportamientos son destructivos y cuáles son constructivos. En otras palabras, necesitamos aprender a discriminar entre lo que nos causará infelicidad y lo que nos traerá felicidad. Nuevamente, depende de nosotros, es nuestra responsabilidad lo que experimentaremos en el futuro. Por ejemplo, es como cuando aprendemos los riesgos de fumar y depende de nosotros si fumamos o no. Si alguien actúa destructivamente y se causa daño a si mismo, será un objeto apropiado de compasión. Es inapropiado menospreciarlos moralistamente y tenerles lástima. Esa no es una actitud budista.

Es triste que no entiendan la realidad. El budismo tiene esta misma aproximación en la ética sexual, no es censuradora. Ciertos tipos de motivaciones y comportamientos sexuales son destructivos y nos causan infelicidad, mientras que otros son constructivos y nos traen felicidad. Una vez más, depende de nosotros. Si queremos tener muchos problemas por nuestro comportamiento sexual, adelante, complazcamos nuestros caprichos, pero si no queremos tener problemas, entonces hay ciertas cosas que necesitaremos evitar. Podemos entender la diferencia de manera sencilla con el siguiente ejemplo: Si queremos tener relaciones sexuales sin protección es definitivamente absurdo, ya que corremos el riesgo de infectarnos con SIDA o de infectar a otras personas causando sufrimiento con este acto. Sin embargo, eso no nos hace ser una mala persona, es nuestra elección. ¿Lo ven? es una actitud bastante diferente hacia el sexo, esa es la clave al entendimiento de la aproximación budista. Somos responsables de nuestras acciones y las consecuencias de estos actos son las que determinan lo “correcto” de lo “incorrecto”, no un mandato divino, político o moral.

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martes 22 de septiembre de 2009

EL BUDISMO, ¿UNA RELIGIÓN ATEA?


Buda nunca prohibió la adoración de dioses hindúes o a cualquier Dios. "El Buda mismo había tenido conversaciones con dioses hindúes como en el Sakkasamyutta y Vanasamyutta", señala el historiador Dr. De Zoysa. Para el Buda, no importa si alguien adora a Dios siempre que dicha creencia, religión o fe no haga daño a nadie ni a la sociedad y siempre que siga el Dharma, o el código de la vida virtuosa, afirma el investigador Dr. Weeraratne. Muchos budistas contemporáneos, como el maestro vietnamita Thich Nhat Hanh, incluso tienen en su altar una imagen de Jesucristo junto a la de Buda. El problema no es creer o no creer, pues aferrarse a alguna de esas definiciones genera apego y sufrimiento. Buda no estaba contento con la manera en que los brahmanes manipulaban las ideas teístas para satisfacer sus intereses. A través de su control sobre las prácticas de las religiones, especialmente los ritos de sacrificio, los brahmanes mejoraban su estatus social y su poder a expensas de las masas. Desde el comienzo mismo, el Buda considera esta situación insatisfactoria e injusta. Pensaba que la religión teísta permitía a los brahmanes explotar al pueblo a través del sistema de castas, en particular. Definir el budismo como una religión “atea” es entrar en polaridades, en definiciones que nos alejan de la esencia y el fin mismo del budismo. El Buda dice: "Llevados por el miedo los hombres van a las montañas sagradas, los bosques sagrados, árboles sagrados y santuarios. Dhammapada 188". El Buda nos enseñó a tratar de comprender nuestros miedos, disminuir nuestros deseos con calma y aceptar las cosas que no podemos cambiar. Reemplazó el miedo, no con creencias irracionales, sino con la comprensión racional. El budismo no te fuerza a creer en “algo” sino a que tú mismo puedas comprobar la veracidad de dichas afirmaciones. Basándose en su propia experiencia, el Buda vio que cada ser humano tenía la capacidad de purificar la mente, desarrollar amor infinito, compasión y comprensión. Cambió la atención “de los cielos” y nos centró en el corazón, animándonos a encontrar soluciones a nuestros problemas a través de la auto-comprensión, sin dependencias.

El budismo enseña que el foco de nuestra atención no debe ser un dios imaginario y la especulación sin sentido acerca de lo que Dios hizo en el pasado y lo que hará en el futuro. En cambio, el budismo es inmensamente más pragmático. Nos enseña a centrar nuestra atención en nosotros mismos para determinar cuál es la causa de nuestras penas y del dolor y encontrar la manera de liberarnos de ellos. Estas enseñanzas están encerradas en las Cuatro Nobles Verdades.

El budismo nunca se podrá posicionar “contra” nadie. Muchos creyentes de otras religiones han encontrado en el budismo un camino ecuménico que ha reforzado de forma más amplia y tolerante sus respectivas creencias. El budismo es una puerta abierta que tiene mucho que enseñar y ofrecer a esta sociedad intolerante, injusta, fanática y violenta.

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